La vida es un riesgo

Entro en un local, hay poco color, está todo desaturado. Hay mucha gente moviéndose rápidamente, de un lado hacía el otro. Parece un restaurante de comida rápida, no es el McDonald ni el BurgerKing. Sacan comida de un sitio, la meten en otro, están sirviendo a personas, nos la veo, están estresados pues parece que hay gente. Veo a Isidoro, se mueve de un sitio a otro. No sé si saludarlo, no quiero hacerlo pensar en su drama, ni hacerle pasar un mal trago, quiero darle el pésame, quiero decirle algo. Pienso de nuevo, es el momento, debes de hacerlo, dile algo. En un instante de esos en los que se está moviendo rápidamente para atender a algo, le toco la espalda y se para, se da la vuelta, me mira y me reconoce. Su cara, resistiéndose a ello, se va tornando en un llanto de pena contenida al verme. Conectamos, me reconoce, porque él me conoce a mí y yo le conozco a él y quiere decirme algo, siente algo. Me mira, está apenado… a punto de llorar, llora…

- Isidoro, lo siento… a ver si hablamos… lo sé…
- ¡Te quiero!
- La vida es peligrosa… (Quería decir otra palabra, pienso cual es…)

- La vida es un riesgo.

Advertisement